MIEDO, MUERTES Y NETFLIX. MI EXPERIENCIA CON EL COVID- 19

 

MIEDO, MUERTES Y NETFLIX. MI EXPERIENCIA CON EL COVID- 19

                                                                                                                            KENIA CALDERON PULIDO

Me parece que fue a finales de enero del 2020 cuando por primera vez escuché algo acerca de una palabra que nunca antes había escuchado: “coronavirus”, ni siquiera me es posible recordar exactamente cómo conocí esa palabra extraña, tal vez fue en redes sociales o la escuché de alguien que conozco, en fin, no era algo que mereciera mi atención. Al paso de los días, esa palabra la escuchaba cada vez más y en más lugares y por fin supe qué significaba: es una rara enfermedad que se estaba presentando en China, sin embargo, no parecía nada muy impresionante pero las señales de alerta ahí estaban.

“El gobierno chino construirá un hospital en 10 días para atender pacientes de Coronavirus” eso era una noticia recurrente que se podía encontrar en medios de comunicación, en las noticias de la televisión o algún artículo de dudosa procedencia en Facebook. Mientras más se hacía conocida, más personas comenzaban a enterarse y la gente comenzaría a platicar de esta rara enfermedad y, por supuesto, los memes que caracterizan estos tiempos no se harían esperar, sin embargo, al ser algo que venía del otro lado del mundo se tomó con mucho humor. Con el tiempo nos enteramos de que el virus había comenzado a salir de las fronteras de Wuhan, para comenzar a expandirse por China, lo cual solo sería cuestión de tiempo para que cada vez avanzara más y en efecto, los primeros casos comenzaron a aparecer en otras partes del mundo. Cuando el llamado “Coronavirus” ya tenía en alerta a gran parte del mundo, comenzó a hacerse viral una serie de videos de doctores y enfermeras provenientes de China, en los cuales se ventiló una situación aterradora en la que los hospitales estaban saturados y los médicos morían, asimismo, también se hicieron públicos videos en los que personas caminando por las calles se desplomaban, personas notoriamente infectadas tosiendo y estornudando intencionalmente en objetos de uso público como botones de elevadores o en picaportes de las puertas para agravar el contagio, entre otras cosas.

Con el paso de los días nos enteraríamos de que algunas ciudades del mundo estarían en cuarentena; en algunos casos la cuarentena era de cierta manera “voluntaria” pero en otras ciudades pondrían a sus fuerzas armadas en las calles para evitar que las personas salieran de sus hogares, principalmente en las ciudades más afectadas hasta ese momento. Llegó el día en el que se supiera que el primer contagiado había aparecido en México el cual fue el 27 de marzo. Esta persona se contagió en un viaje a Italia, trayéndolo hasta aquí y eso sería el principio de todo. Creo que lo primero que sucedió posterior a esta noticia fueron las compras de pánico en los supermercados; de una semana para otra comenzó la escasez de productos como enlatados, sopas instantáneas, papel higiénico y artículos sanitarios como papel higiénico, gel antimaterial y cubrebocas. Cada día se iban registrando más casos, primero uno, unos cuantos días después serían dos, luego cinco, los casos aumentaban y la respuesta del presidente Andrés Manuel López dejó mucho que desear.

Primero se negaba a creer que la pandemia mundial declarada por la OMS el 11 de marzo, e incluso incitaba a las personas para no guardar la cuarentena y a llevar sus vidas con normalidad y diciendo que él estaba protegido por su religión católica. Fue hasta el 23 de marzo que la cuarentena sería declarada por la Secretaría de Salud. Esta cuarentena consistiría en la cancelación de todas las clases de todos los niveles académicos, la entrada condicionada a una sola persona en los supermercados, el uso de cubrebocas en las calles, etc. Sería en este periodo donde el Dr. Gatell comenzaría con las ruedas de prensa diarias y de un día para otro alcanzaría una gran popularidad y es a partir de este punto cuando se haría conocido el nombre técnico de COVID-19. El pánico ya estaba por todo México en las personas, ahora sin poder salir, se agregaría una incertidumbre increíble y una gran desesperación al sentir de las personas. Las primeras dos semanas de cuarentena fueron tomadas en cierta medida, a la ligera, aun se llevaban a cabo reuniones sociales y muchas personas salían a las calles sin protección; algunas personas por necesidad de ir a trabajar y otras simplemente por comodidad.

Los días pasaban y los contagios aumentaban y pasarían de unos pocos a decenas y, eventualmente a las centenas. Fue para este momento que muchos negocios comenzaron a quebrar, ya que las condiciones de la cuarentena les impedían generar ingresos, en otros casos, algunas empresas redujeron el sueldo de sus empleados y otras al no estar preparadas para esta situación tuvieron que despedir a sus trabajadores, provocando desempleo por muchos estados del país. Cuando los mexicanos entendieron la gravedad de la situación, se empezaron a buscar alternativas que permitieran reanudar algunas actividades sin que se corriera peligro de exponerse, como lo son las clases en línea de primarias y universidades, los encargos de comida por aplicación se hicieron lo más común y plataformas digitales de series y películas se hicieron parte de las actividades cotidianas. Las personas sentían una desesperación por regresar a la normalidad a la que estábamos acostumbrados y tenían miedo enorme a contraer el contagio, ya que los casos eran miles. El papel de las redes sociales fue y sigue siendo de vital importancia, ya que, además de mantener la comunicación con familia o amistades, las redes fueron el principal difusor de noticias, lo cual hizo masiva la difusión de noticias falsas que provocaban pánico, y a veces humor (memes, videos cómicos, canciones). Las fases de la pandemia en México fueron cambiando conforme aumentaban los casos, llegando así a la tercera y última fase que consiste en un contagio terriblemente general. Para entonces, se pensaba que el punto más alto en la estadística de contagios se alcanzaría en los primeros días de mayo, sin embargo, desde esos días, hasta el momento los contagios no paran de aumentar, ahora se habla de una “nueva normalidad”, lo cual consiste en que las actividades se comenzarán a retomar paulatinamente, pero tomando todas las precauciones habidas, haciendo obligatorio el uso de al menos cubrebocas. Oficialmente la Jornada de sana distancia (nombre oficial de la cuarentena en México) concluyó el 1 de junio, insertándose esta “nueva normalidad” en nuestras formas de vida. El día de hoy la situación sigue siendo incierta, y perdura el miedo a contraer esta rara enfermedad. Algunos países lograron contener sus contagios casi totalmente, siendo el caso de China. Sin embargo, el hecho de retomar nuestras vidas de esta manera causa un miedo generalizado. Sólo queda esperar que no se estén tomando las medidas precipitadamente. Cabe mencionar que lo dicho en este texto se limita a mi percepción y mi experiencia personal, por lo que las situaciones aquí descritas no abarcan a la población en general sino únicamente a un círculo socio-cultural cercano al mío.

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